Día 6
Se acerca el día y no llego a presentirlo del todo. ¿Y si no pasara nada? Quizás demasiada afinidad flotando en la cercanía de nuestras bocas, en el roce sencillo y jamás premeditado de nuestras manos, terminen por convertirse en lugar de en un puente en un muro que sólo uno de los dos podrá llegar a escalar. Vos no querés, no querrías, aunque no impedirás que yo lo intente. Vos, desde tu fragilidad dis-frazada de acorazado convertible en caza, ¿habrás de mostrarme en un acto solo de qué sombras se compone tu luz? Falta ya poco, y conser-vo mi sed.
Voy a necesitar de mucho ritmo
para poder llegar hasta tu pelo
sin que notes el ansia que escondido
con sigilo se crece entre mis dedos.
Más allá de lo oscuro del destino
o de la claridad de los momentos
irá de destrozar a algún amigo
enredando mis ojos en tu cuerpo.
Allá, en el borde incierto de la noche
será la voluntad del que no cede
contra la de quien busca ser ganada.
Y ahí, cuando te llame por tu nombre
haciéndolo vibrar en el presente
sabrás de qué se nutren mis palabras.

Gracias, maestraza.
Abrazo!
La historia promete. Yo a los Reyes les suelo pedir libros así
que me lo apunto.