Cuando decidí dejar lo del violín resultó en un alivio tanto para el viejo como para mí. Sin embargo, el bichito ya había prendido y yo sentía que me faltaba algo. Así que hablando con el viejo me dijo que podía probar con el piano, y como le dije que dale, que vamos, se movió […]
41. El violín
No quería parecerme al viejo, o hacer lo que él hacía, jamás, en ninguna parte de mi infancia me ocurrió eso. Así que cuando le dije que me enseñe a tocar el violín fue porque quería aprender a tocarlo, es decir, a sacar las músicas que sí, que el viejo era capaz de sacar. Yo […]
40. El fusca
Le había dicho al viejo que para poder tener un auto lo que podíamos hacer era organizar una rifa. El tipo le bajó una de esas carcajadas suyas y no me dio más pelota. No entendí qué le había causado tanta gracia, aunque tampoco entendía bien cuál era mi idea, pero en ese momento yo […]
39. La fama del viejo
En ese entonces había algunos restaurantes que entraban en la categoría de “caros” y que contaban con el famoso “cena show”. A mí, como restaurantes, no me llamaban la atención para nada, y si deduje que eran caros fue simplemente porque la gente llegaba ahí en auto, y nosotros no teníamos auto. Todos tenían escenario, […]
Diario
«Escribir lo que uno se propone escribir es ya desnudar de posibilidades a la empresa desde su principio mismo. Al contrario de lo que pudiera hallarse en la historia, el acometer una guerra plástica llena de finalidades y cronogramas sólo tiene sentido en la medida de la sucesión de traiciones.» Con estas palabras, Silvio […]
38. Trabajo en grupo
Llegar a cuarto grado implicaba que se podía usar birome (ya sé que es bolígrafo, pero le decíamos birome, qué querés), y aunque yo suponía que el birome se resbalaba de balde y que sería complicado manejarlo, al final resultó que era sencillito, aunque no había vuelta atrás cuando errabas, a diferencia del lápiz de […]