Los creados *
Ahí, en el silencio de los tigres
al centro del nido de los azores
se expande la espera de proyección
en el duro mirar de los creados.
Los rezagados no cruzan la puerta,
en la selva se agostan dos claveles
y aunque todo pareciera ocurrir
nadie termina de beber las sombras.
Tan sólo el orgullo de formas simples
llena la mente de los generados,
adivinan el fruto más oculto
sin llegar a masticar sus colores,
de piedras atiborran sus alforjas
volviendo al discípulo un amanuense
y al compañero, engañado a sangre,
un círculo encerrado en la burbuja.
Los últimos no suman sino ausencia
los primeros aguardan una nota.
—
* Según una Tradición, las primeras fieras y el primer hombre fueron creados por Dios (es decir, no fueron generados o concebidos). Según otra tradición, la humanidad entera deberá pasar por una gran puerta, dos guardianes provistos de «infinita paciencia» aguardan a que «el último de los rezagados pase» para cerrarla.

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