Día 4
Ahora vos también sabés que no tiene caso indagar si el juego nos vino antecediendo o si fuimos nosotros los que le dimos vida. Y ahora yo sé, de tu boca, que nunca nos pensamos demasiado, acaso sí, alguna vez, pero como cuando se mira una vitrina y lo que hay no es lo que creemos que buscamos, quizás porque en una vitrina nunca vemos que lo que queremos es decir. Esta noche, por ejemplo, quizás por encima de los manteles y tanta gente quede flotando eso, las ganas de quebrar ese silencio que nos fue creciendo desde que nos vimos.

Deja una respuesta