Si tan sólo te entregaras
por encima de coincidir
también cargaría una cruz
también yo tendría un sembrado.
Después de la inteligencia
donde la erudición pierde
y gana la piel cada batalla
y los labios parecen expandirse,
punto frágil, demasiado vulnerable
exposición de fruto, no de bandera
al alcance del que siente hambre
y no del que tiene ideales, fines, cosas…
Ese sol de afuera, que tanto quieren
no alcanza a disimular este invierno
donde nada sangra y todo aguarda
la puerta abierta, la fe más amplia.
Tengo un idioma oculto
al que no se accede, al que se llega
mientras tú expones tu piel
a la que no llego, a la que no alcanzo.
En el exceso de la necesidad
una sola sonrisa, la tuya
y en lo más álgido de la rotura
tus morenas manos, sin que lo sepas.
Inocente bandida, cruel entre las crueles
te sé tan niña entre tus afeites
tan fuerte entre las débiles
que te sé reina de mis prados.
Me duelo en ti, por mí
por el cansancio que no me pertenece
por las ansias que el tiempo destruye
por haber permitido que sigas las normas.
Smarc
15:57
17.11.01

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