Yo te ofrezco
la amarga perfección del almanaque
lo inalcanzable de mi nombre
y en él, el tuyo como capa.
Te muestro el reflejo
de las cosas que me hicieron
junto con ese dejo de potencia
en el que metí algo de mí.
¿Fotos que saqué
firmas que robé
valen más o menos
frente al cariño pasional?
Siempre pierdo
siempre gano
siempre de lejos
consigo cercanía.
No nos parecemos
ni vos ni yo obligamos
al gris de las cosas
somos colores entendibles.
Pero no hay lector
para tanta sonrisa anhelante.
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