Te va a costar un tanto mantenerme
en estado socialmente aceptado,
en la actitud correcta para con los demás
desde cada saludo hasta la ceremonia
de no mandar a todos a donde no molesten.
Y no vas a poder apartarme de mí
cuando me fijo en vos existiendo en la arena,
cuando tu mente, dulce escándalo de vino,
se me vuelve camino a recorrer a solas.
Y créeme la letra cuando por mi sintaxis
destruyo convenciones queridas por los doctos,
cuando le tomo al tiempo su garganta de agua
y de tu boca bebo algo de eternidad.
Tú no me creerías que despreciando al arte
es como mejor muevo seis millones de aristas
sólo para que intuyas lo que soy sin tus manos,
cómo con mis rodillas sostengo la violencia
de palpitar ausencias nacidas en tus versos.

Deja una respuesta