
1. ¿Cómo fue que has llegado al impulso de escribir, y a concretar el acto de escribir?
Ha sido algo que me sucedió a edad tardía, en una época en que eran frecuentes los insomnios a causa de una dolencia. Las horas nocturnas no tenían sentido para mí, cansada de leer e intentar relajarme hasta que comencé a escribir pequeños apuntes de hechos o situaciones del pasado que en ocasiones se parecían a un poema. Esa nueva costumbre me ayudó mucho y permanece ahora en otra dimensión, a tiempo abierto y enfocada casi exclusivamente a la poesía.
2. ¿Qué significa para ti el escribir?
Llega a formar parte esencial de la vida. Escribir te ratifica y ya no puedes prescindir de ese acto sin, digamos, traicionarte. Llena un vacío que nosotros mismos creamos por la necesidad instintiva, por el reencuentro íntimo que siempre supone escribir, tantas veces en contradicción con nuestros límites.
3. ¿Podrías afirmar que el escritor nace, se hace, o que hay una mezcla de ambas cosas?
Yo creo que si llegamos a escribir como algo que forma parte de nuestra cotidianeidad es porque siempre ha habido una latencia o capacidad, una manera específica de ver y sentir que puede no mostrarse, como me ha ocurrido a mí, hasta ser una persona con experiencia vital prolongada y también tiempo recuperado. Ahí es cuando interviene el “hacerse” tanto aprovechando la experiencia y formación cultural habidas como adquiriendo nuevos y más profundos conocimientos sobre la especialidad a la que finalmente nos dediquemos. Por otro lado La personalidad nace con cada uno: ciertamente hay en eso una especie de predeterminación.
4. Eres licenciada en Geografía e Historia, ¿ha significado algún tipo de influencia tu licenciatura a la hora de encarar la poesía?
Las humanidades son una fuente inagotable de comprensión e inspiración. Se aprende sobre todo a entender y valorar la evolución de la Tierra, la formación de los paisajes, la vertiente humana de la Geografía, la aparición y evolución del hombre y toda su peripecia a través de los tiempos, así como la de las artes y el desarrollo de las técnicas de investigación en torno a las ciencias sociales.
Mi especialidad de licenciatura fue la Historia Contemporánea. Así he podido seguir más detalladamente los cambios políticos y la evolución y formación de los países modernos hasta nuestros días, también del Movimiento obrero, de las contiendas, del pensamiento filosófico, de las teorías económicas…
Lo refiero como fondo intelectual que me ha aportado una visión mucho más argumentada y personalmente asumida de lo que somos, hemos hecho y hacemos sobre este maltrecho planeta.
5. También tienes una relación con la música. ¿Cómo fue que accediste a ese mundo?
Ha sido algo tangencial. Me gusta mucho cantar, desde niña. Cuando hube escrito algunos, bastantes, poemas rimados, muy sencillos, me asaltó la idea de componer música para ellos. Sin tener ningún conocimiento específico pero con el atrevimiento propio del ignorante, me lancé a ello y finalmente tengo grabadas unas cuantas canciones de mi autoría. Quise seguir e ir aprendiendo, pero sin formación musical de base era imposible y el reto me superó. Me apliqué a la poesía y en ella sigo.
6. ¿En qué área del espectro musical te desenvuelves?
Mi interés es general, como mi curiosidad. Mi cultura musical no es mucha pero asisto a algunos eventos si están a mi alcance. Barcelona, mi ciudad, ofrece muchas oportunidades para disfrutar de todo tipo de música. Se celebran muchos conciertos merced también a la iniciativa privada. Fuera de temporada, últimamente, se promocionan conciertos clásicos de grupos pequeños, incluso de orquestas de cámara, a precios populares y en los mejores recintos. La música nos acompaña como telón de fondo de la vida, infiltrándose en lo sensorial, llegando a tener un protagonismo efectivo por encima de lo circunstancial. Es capaz de estacionarnos lo mismo que de estimularnos.
En los recitales del grupo “Metáfora” soy la encargada de seleccionar y cantar los
momentos musicales que introducimos al final de algunos poemas, siempre acompañada por la guitarra magistral de un gran amigo del grupo: Juan José Barreda.
7. Sin duda, eres una privilegiada al poder disfrutar «con conocimiento de causa», tanto de la poesía, como de la música. ¿Qué semejanzas y diferencias podrías señalar entre ambas manifestaciones artísticas?
Encuentro su paralelismo en lo referente al ritmo y la expresión como a la sensibilidad. La poesía acompañada de música, la canción, sin duda supone un medio de comunicación perfecto. De hecho, históricamente, la poesía nació para ser cantada en público.
8. ¿Hay algún instrumento que te hubiese gustado aprender a ejecutar?
Toco algunos instrumentos de percusión. Soy muy aficionada al flamenco. La guitarra hubiera sido mi instrumento ideal pero exige demasiada dedicación en tiempo y su estudio implica una agilidad y fuerza manual propias de la juventud.
También en flamenco he hecho mis pinitos cantando para acompañar el baile de otros. En Cataluña hay infinitas peñas flamencas populares donde acuden los aficionados al salir del trabajo y los niños al salir del colegio. Yo he pertenecido durante años a una de ellas y allí me he ido acabando de formar en estas artes que tanto aprecio en los maestros de siempre y en los jóvenes innovadores.
9. ¿Qué autor, o qué autores marcaron tus inicios en la lectura y quizá te impulsaron a la escritura?
Los autores de mis inicios fueron los clásicos españoles, también en poesía. De jovencita me marcaba mucho la búsqueda de los autores prohibidos en España: fue una etapa de formación acelerada y, confieso que también caótica pero que con el tiempo valoro cada vez más pues me enseñó cómo era la vida de verdad y no como entonces nos la contaban.
Irrenunciables los autores relativos a mi formación académica que me abrió las puertas a las grandes corrientes históricas del pensamiento integrado en el análisis científico y crítico de la realidad pasada y presente. Conservo esos libros como verdaderas reliquias…
10. ¿Tienes algún libro de cabecera, de esos a los que siempre se da una ojeada?
Paso de un libro a otro según el momento. En eso soy muy desordenada. Suelo leer a impulsos de lo que me va interesando en poesía; y en lo que me resta de tiempo, siempre sigo el consejo de mi marido que es un gran lector y nunca me falla. Él me mantiene bastante al día sobre las novedades editoriales.
El libro de poemas al que acudo últimamente es “Variaciones de abril” de César Augusto Ayuso, accésit del premio Gil de Biedma (Diputación de Segovia) en su XVI convocatoria. Poemas cortos de contenido esencial en los que el autor rescata de su actual desuso vocablos que son en sí mismos de alto contenido emocional y estético. En turno para próxima lectura un ensayo del mismo autor: “El tiempo y más allá del tiempo” sobre la obra y personalidad del poeta Jorge Manrique desde un enfoque antropológico y un profundo y detallado uso del lenguaje.
11. Hoy día, ¿tienes algún autor o autores que te impacten como aquellos que fueron tus primeros favoritos? ¿Qué libro recomendarías como lectura obligatoria?
1)
Los autores me van interesando y voy profundizando en ellos a medida que los voy estudiando. Sigo los cursos programados del grupo Metáfora, ubicado en la Biblioteca Mercé Rodoreda de Barcelona, donde di mis primeros pasos. Hace ya bastantes años que me acogieron y a lo largo de los mismos he podido disfrutar de un buen número de autores como Celaya, Gil de Biedma, César Vallejo, Juan Gelman, Walt Whitman, Federico García Lorca, María Mercé Marçal, Salvador Espriu, Wislawa Szymborska, Papasseit y muchos más de los que he podido profundizar en sus voces y disfrutarlas. De casi todos ellos hemos llegado a presentar recitales con nuestras propias composiciones en su homenaje.
2)
Ninguno y todos. En cuanto a poesía, comenzaría por un buen tratado sobre su origen y desarrollo en la Historia de la literatura española y después, si llegar a escribir en verso me tentara, escogería un manual práctico y buscaría ayuda directa en algún centro especializado, grupo o foro. Actualmente se publicitan infinidad de cursillos o cursos completos en centros culturales públicos o privados, así como en las Universidades. Distintos son los talleres, también muy interesantes para quienes ya tienen nociones y también numerosos de un tiempo a esta parte en este país.
13. ¿Qué significa, cuánto implica para ti participar en Ultraversal?
Ultraversal ha sido mi casa poética desde el año 2010, el foro donde he ido madurando de la mano de muchos compañeros, aprendiendo de su generosidad y valía. Mi voz se ha ido consolidando a su sombra y también, dentro de mis posibilidades, creo que he sido de ayuda para otros.
Me complace mencionar los contrapuntos que he tenido en Ultraversal con Juliana Mediavilla, mi querida compañera de Metáfora y de cuya mano ingresé en el foro; también con el reconocido autor Gavrí Akhenazi, con Manuel Martínez Barcia y, últimamente, con mi buen amigo, poeta palentino, Máximo Pérez Gonzalo. Algunos contrapuntos han sido muy largos y de todos he aprendido. Gracias especiales a los cuatro y un recuerdo emocionado para Manuel M. Barcia que se nos fue para siempre en Agosto de 2015.
He vivido la amistad, el cariño y el compañerismo y he pretendido agradecerlo en la misma medida. Una convivencia que, sin duda, me ha beneficiado con el tiempo, lo que siempre proclamo allá por donde voy, aconsejando a otros que se acerquen al grupo que lidera la excelente poeta Morgana de Palacios.
14. ¿Y qué significa, cuánto implica para ti participar en Metáfora?
El grupo Metáfora es bien diferente del foro pues supone la cercanía vecinal, el abrazo, el café, la aventura de los recitales, la Biblioteca como lugar común de reunión, deliberaciones, decisiones tomadas entre todos… Solo permanecemos ocho miembros, todos de edades avanzadas. La mayoría escribimos en castellano pero entre nosotros hay tres poetas catalanas y un compañero que escribe en ambos idiomas (además es muy buen traductor en más de un idioma).
Nos ayudamos y compartimos nuestros cursos dentro de una pretendida disciplina junto a la ilusión y complicidad imprescindibles para que nuestra motivación sobreviva y quede testimonio de nuestras voces poéticas, tan diferentes y complementarias. Cada jueves nos reunimos en un acto de voluntad colectivo que no cesa a pesar de que a veces cuesta precisamente por nuestras edades… A todos debo mucho y a Juliana Mediavilla en particular; también haber llegado a degustar la poesía catalana y admirarla cuando la he ido conociendo a fondo. Ha sido una suerte…
15. ¿Dentro de la amplísima gama que ofrece la poesía, en qué estilo te sientes más cómoda al momento de escribir?
Escribo definitivamente en verso blanco y con escaso o nulo uso de puntuación. También intento no abandonar el verso rimado con algún soneto o romance heroico en general. Pero no es muy frecuente.
16. Al menos por lo que mayormente te he leído, te mueves con la mayor de las solturas en verso, ¿has experimentado con la prosa?
Apenas. No tengo mucha imaginación; no soy creativa en esa especialidad. Lo mío es escribir de corazón sobre el entorno y mis propias experiencias o reflexiones de carácter general. Y me falta tiempo…
17. ¿Qué opinas de esa suerte de corriente que algunos colectivos llaman «lenguaje inclusivo», utilizando, por ejemplo: nosotres, todxs?
No me siento representada en absoluto por ella. Supongo que sus usuarios encuentran ventajas en lo relativo al ahorro de espacio y tiempo. No le niego cierta creatividad. Lo respeto e incluso, en ocasiones, lo encuentro divertido. Pero no es lo mío, la verdad.
18. Te has alzado con el Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique, con tu poemario «Asuntos propios». ¿Cómo fue que decidiste concursar? ¿Cómo te hace sentir haber ganado el certamen?
Nunca hubiera pensado en concursar. La decisión la debo también a Juliana Mediavilla y su familia: tiene dos hijos literatos, uno de ellos, Ricardo Desola Mediavilla, excelente poeta y muy premiado, como lo ha sido el más joven, David, poseedor de varios galardones por sus obras teatrales, muchas de ellas premiadas y estrenadas en España y otros países. Ellos han valorado mucho mi obra desde el principio y les estoy muy agradecida; me aconsejaron concursar y me decidí tan solo por vivir la experiencia, por ponerme a prueba, por llegar a saber si mis versos podrían llegar a gustar a otros que más saben. Por llegar a sentir que mis pasos poéticos están fundamentados. Finalmente la sorprendida por el reconocimiento he sido yo. Un premio así es algo muy alentador; un estímulo importante ha sido también la publicación del libro a concurso: Asuntos propios. Una revisión del pasado puesta al día sobre temas existenciales que creo me define como persona que asume con agradecimiento la vida y también me expone como poeta.
19. ¿Tienes alguna meta pendiente a lograr a nivel literario?
Mi única ilusión es poderme mantener en forma para seguir escribiendo como hasta ahora. Escribir instintivamente y disfrutar de ello, comunicarme con otros y seguir aprendiendo hasta donde me sea posible.
20. ¿Cuál ha sido, o cuál es tu mejor experiencia como alguien que ha desarrollado su pasión por las letras?
Saber algo más de mí mediante una introspección valiente y ser capaz de compartirlo en verso. Llegar a ser entendida por otros. Entrar de lleno en algo tan complejo como la poesía después de muchos años de haberme volcado en un arte menor esencialmente plástico que me dio muchas satisfacciones y del que pude ejercer una docencia muy gratificante: el esmaltado a fuego. Sorprender a mi familia una vez más (esto ha sido muy motivador y también divertido). Llegar a tener nuevos e interesantísimos amigos a estas alturas de la vida y recuperar y desarrollar así, como no esperaba, un espectro emocional que ya creía bien cumplido. Y aún no lo estaba…
21. La pregunta que quieras hacerte.
No soy muy curiosa…
Mercedes Carrión Masip
14 de Noviembre de 2018

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