Día 48 – Días migratorios
El camino se vuelve tan ancho… tan largo… y tan breve… que no da para buscarle un «a prueba de errores». Ahí Ralph Zurmuhle con su «Farewell» me despide del día que no fue mientras te pienso a unos metros de mí, ignorando la parte más negra de este asedio que debe comenzar a ocurrir hoy. Te levanto desde mi tristeza ebria de imposibles, desde mi ebriedad líquida de ausencias, y te reclamo esta hora sin el cobijo de tu verbo, esto que soy en una dirección que roza tu muelle y que no acaba de ser beso o caricia ardiendo.
No tengo sino cielos en las manos,
estrellas destrozadas en lo fino
de mi garganta sola vuelta un eco
que te nombra y te pide que me abraces
No tengo más que el nombre de tu piel
pendiente de beber contra mis sábanas,
este agujero sobrio e insalubre
que me son los minutos sin tu voz.
Y siendo todo alegre y altanero
me falla no contar con tu locura,
no sentirte en el trazo que me esculpe.
Entonces me reparto en lo distante
mitad fuente de luz, mitad herido,
sabiendo que vendrás tras que me sepas.
01.06.14

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