Día 46
Primero se te parte la cabeza de dolor, luego me escribes –justo cuando conseguí escribirte algo más o menos notable–, después te sigue la migraña y entonces sales a farrear. Me parece que estás más loca que yo y mis otros yo juntos. Sigo entrenando, absurdamente, por supuesto, pensando en frases como «si no hay frustración no es un verdadero programa de entrenamiento». ¿No te parece un poco ridícula e insostenible esa moda de preocuparse por el físico? Recuerdo la sentencia «disfruta de la mujer que amas», y creo saber muy bien que la tal no existe. Soy un deseo solo.
También soy el deseo sin aviso
que se clava en mi frente y me dibuja
el eclipse lunar de tu manera
desojando los días sin programas.
También la mariposa que se arroja
al incendio lejano de tu voz
tratando de morir o de acabar
con esta tregua inútil y nocturna.
Escocés y de hielo, soy lo poco
que sabe cómo es lo que no dices
cuando huyes relatándome tus horas
aquí, en el principado granate
soy el rey de la espera y el escándalo
nutriéndose del vilo en que me tienes.
30.05.14

Deja una respuesta