43- Me dejo ser y hacer
Ríes
y pareciera que sube la marea
aquí, en el vientre
como si una gota de alegría
hiciese pesar al futuro por encima de lo andado.
Esas veces, así
cuando te demoras en el instante
restándole fragilidad a toda huida,
dimensionando como una montaña
la estatura de una mirada desnuda,
hacen que cruce el puente añoso
murmurando la rotura de mil tabúes
y me dirija a la ciudad y sus hombres
sin que las cicatrices latan en mis adentros.
Aprecio entonces
sin poder detener los relojes,
saber fijarlo en la retina,
volviendo a la memoria, potra indócil,
un animal que aunque hiere cura
si acaso le sabes sostener
los cambios de aliento y humor
que sufren las bestias libres cuando pierden
la violencia de la libertad.
Inconsciente me callo
y como una suerte de cadencia me gana
el cabello, las manos, incluso la sed que sostengo,
me dejo ser
y hacer parte de ti
para el escándalo de las voces que poblándome
de pronto se rompen en mil colores
igual que tu boca en mis presentimientos.
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